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LA EXPRESIÓN DE LO INEXPRESABLE
Carlos Jover

rafajoverrus1Justo al otro lado de la línea, donde acaba el mundo conocido. Donde caduca la utilidad del armamento que nos ha de mantener a resguardo de cualquier peligro ─en principio, y sin compromisos. Justo donde ya no se puede encender un fuego para calentarse y atemorizar a las fieras, donde la soledad ha dejado de ser un tema del tipo naturaleza muerta para el análisis psicológico y ha recuperado su verdadera y nunca del todo liquidada esencia del ser, donde las reglas las tiene que establecer uno tras arduo debate consigo mismo, donde el atizador de Wittgenstein se convierte en pincel, y en brocha, y en batuta, y en bastón de mariscal en plena contienda a vida o muerte. Justo donde de nada sirven los recuerdos del otro lado de la línea porque el tiempo, entendido como el único lugar en el que no se encuentran hitos de memoria para referirse al tránsito de los fenómenos, el único lugares lo fue antes, al otro lado de la línea. Justo en medio de un nuevo mundo del arte: Rafa Forteza. al margen del tiempo (y esta cita circular es una manera de expresar lo inexpresable en esta concreta ocasión, y lejos de no aportar nada al discurso lo resume y cristaliza), ese tiempo al margen de lo conocido, al margen del calor del orden de lo seguro, es algo que si

Nada provoca tan intensos cambios en el mundo como la transformación de la mirada. Lo que el hombre ve o cree ver, lo que el hombre sueña o visiona en el horizonte en el que alborea el futuro, en caso de no existir de entrada en la realidad dada termina por surgir a la existencia, como muy bien reflexionó el escritor Felipe Hernández en una manifestación pública reciente acaecida en Palma de Mallorca (el 4 de noviembre de 2010, en concreto). Por eso es tan importante el arte: porque tiene la capacidad de inventar el mundo. Esa potencia de transformación, que casi nos remite a los albores entusiastas de la Ilustración, y que con la eclosión nihilista acaecida tras las debacles guerreras del pasado siglo XX había dejado paso a la aceptación, desde el desánimo, desde el pesimismo, de una derrota global y generalizada entre las huestes intelectuales a manos de los ejércitos titánicos de la peste del postmodernismo, es reivindicada por Rafa Forteza en su personalísima búsqueda de una voz autónoma, una voz nutrida sólo de materia artística, que nada debe a ninguna otra saga. Desligado, pues, de toda atadura proveniente del otro lado de la línea, la construcción del universo de Forteza debe entenderse como un auténtico "Deus ex machina" de su muy íntimo imaginario, y es en este sentido que la acepción de "creador" ha de asimilarse a su persona de una manera literal y cuasi mágico-religiosa. Su mundo no tiene eventos narrativos al uso, ni personajes a los que pueda dedicarse un adjetivo, ni ambientes o estructuras a los que pueda asociarse un estado de la luz, de la temperatura o de la rotación de la Tierra. Su mundo es un literal "nuevo mundo", pura y netamente una tierra recién descubierta en el continente del Arte. Él, como quería Wittgenstein, no se aplica a definir realidades a través de las técnicas plásticas a su alcance, o a acercárnoslas con una lupa determinada, o deformarlas para que podamos apreciar alguna de sus interioridades o alguno de sus supuestos secretos; no, él lo que hace es mostrar lo inexpresable, el enigma del arte como quería el pensador del atizador.

Todo ello no lo alcanza Rafa Forteza a espaldas de la historia del arte, sino que su obra, absolutamente contextualizada, sólo puede entenderse tras el paso de los distintos huracanes por encima del velamen de su nave. No sólo Munch, Giacometti, Basquiat y Saura, como bien apunta Joan Punyet Miró en el texto "El quebrantahuesos" redactado
rafajoverrus3para el catálogo de la exposición "Noches monolíticas", han sido los vientos que han soplado sobre estas velas para cruzar la línea del abismo que separa el nuevo mundo de Rafa Forteza del mundo conocido. También Gordillo, desde la distancia de avistamiento, más en las últimas manifestaciones del artista mallorquín, o el Howard Hodgkin de "In the bay of Naples" o "In the Studio of Jamini Roy", por poner otros ejemplos también desde la distancia, han tenido mucho que ver con la ruta, con el rumbo seguido para arribar a esta nueva tierra. Una ruta, por cierto, que en más de una ocasión ha ido acompañada por la proximidad de otro insigne artista español internacional, Juan Uslé, tal vez el que puede considerarse más cercano en lo que a la magia inexpresable de algunas excelsas y cursivas pinceladas, que no focalizados punzamientos, se refiere.

En los últimos dos años la obra de Rafa Forteza ha alcanzado un estadio insólito: la factura estructural es ahora complejísima, el equilibrio de la extensa paleta cromática se presume a primera vista como una misión imposible, el reto de desarrollar obra a obra un universo tan desapegado de lo tangible ─y sin embargo tan intestino para el espectador estupefacto─ resulta apabullante..., pero no obstante la obra nace, crece, se multiplica... y parece que morir no está en su código genético. Sus series más recientes, como la denominada "En medio del parque", de 2010, incorporan, además de un estallido del color de una máxima audacia, y que demuestra la maestría que Forteza ha alcanzado (sólo un maestro es capaz de disponer los fucsias, naranjas, amarillos y verdes levemente metalizados en un mismo panel sin que todo el conjunto se venga abajo), un nuevo código de signos, una ortografía exclusivamente plástica, sin aditamentos externos. En este nuevo código se han incorporado elementos más emparentados con la geometría que con el universo biológico celular, por decirlo de alguna manera (ya he comentado que es difícil referirse a lo inexpresable desde el discurso expresivo, tarea que sólo puede plantearse el arte). El resultado que nos acerca este fenomenal andamiaje es insólito, sumergiéndonos en una suerte de geografía del otro lado de la línea de sombra, alcanzada ya una etapa muy avanzada en ese ascenso iniciático hacia lo que conradianamente podríamos denominar lo inexpresable.

"Insólito" es un atributo preciso para caracterizar este escenario, pero sólo entendido desde la óptica de palabra pre ambular. Palabra insuficiente, que no agota el recorrido ni mucho menos. Después habrá que reclinarse y musitar, desde el agradecido pálpito que resplandece dentro de nosotros a raíz de la reverberación de esta obra, otras palabras que trasladen el profundo reconocimiento y admiración hacia el gran artista. Pero como ocurre en su caso específico, que se ha internado en la espesura de la aventura de expresar lo inexpresable, a nosotros también nos puede quedar el resquicio de casi callarnos ante la magnitud de esta obra insólita, y, más que expresarnos, simplemente dejarnos invadir por estas estructuras inexpresables nuevas, que poco a poco irán sustituyendo espacios conceptuales internos nuestros, en un proceso de transformación profunda que es el que quiere, y sólo puede conseguir, el gran arte.


 
RAFA FORTEZA
Existential Alchemy
The State Russian Museum / The Ludwig Museum in the Russian Museum
San Petersburgo
Inauguración: Jueves, 24 de febrero, a las 16’00 horas

 
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