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"...el magma de telas, pinturas, botes, tubos, pinceles, lápices,
dibujos, esculturas, bocetos, multitud de ideas a medio madurar,
proyectos en fase de gestación, libros, en su mayoría de poesía
y discos exquisitamente seleccionados, aparece la figura,
totalmente vestida de negro, de aspecto frágil
y mirada penetrante".

 

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"De la introspección y la memoria, fuente de energía
para Rafa Forteza, nacen, entre 1995 y 1998,
en los talleres de Milton Keynes de Gran Bretaña,
las xilografías Cruzcalamar, así como las series:
Cru-ces, Blasé, Cielo roto y Cruz-mar
que graba en la Fundació Pilar i Joan Miró"




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"Como Beuys, Rafa Forteza traspasa los límites estáticos
de las representaciones tradicionales.
En su obra, los organismos vivos brotan de las fuerzas etéricas,
de las raíces, de las simbologías significativas
para el ser humano".

 

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"Siguiendo la estela arpiana, la obra de Rafa Forteza
nace y se manifiesta de improviso, a veces,
desnuda y descarnada, parapetada por una férrea e indomable
voluntad de no transigir, en otras ocasiones,
el gesto se dulcifica y la forma encuentra acomodo en espacios
mucho menos austeros, donde las secuencias rítmicas,
de sinuosas evoluciones, de figuras ovales,
van enlazándose entre sí".



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"Imágenes, figuras, vivencias, retazos, evocaciones,
invocaciones, recuerdos de antes y de ahora,
sombras consubstanciales que conforman la historia individual
del ser humano y que ejercen toda su enérgica influencia
sobre la memoria, me-moria".




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"Un hecho complejo observado,
como el que esta mancha de rojo está a la izquierda de esta mancha de azul,
también debe considerarse como un dato
desde nuestro punto de vista actual; epistemológicamente,
no difiere demasiado de un dato sensible simple,
en lo que concierne a su función de proporcionar conocimiento".



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"La figura, es delineada a través del trazo
que se afina o se difumina siguiendo la trama
que relaciona los objetos entre sí y con el espacio que los rodea;
el marco que frecuentemente Forteza construye
como una fortaleza alrededor de esta figura tiene la función
de aislarla simbólicamente en el espacio;
si bien el elemento de toda su creación
esta regida por la invariancia".


LA INVARIANCIA COMO CONCEPTO
Gudi Moragues Jaulin du Seute
 

 

De entrada su estudio parece un gran caos, aunque al observar detenidamente intuyes que está regido por un ordenado desorden. Suburbial y subterráneo, para llegar al espacio, su espacio, debes descender a la cavidad cálida y oscura, como un gran claustro materno, donde el acento de una producción de significativa coherencia es el factor determinante.

De entre el magma de telas, pinturas, botes, tubos, pinceles, lápices, dibujos, esculturas, bocetos, multitud de ideas a medio madurar, proyectos en fase de gestación, libros, en su mayoría de poesía y discos exquisitamente seleccionados, aparece la figura, totalmente vestida de negro, de aspecto frágil y mirada penetrante.

Ahora, mientras Rafa Forteza se expresa con locuacidad irrefrenable convirtiendo la conversación casi en monólogo, intento mimetizarme con cada una de las desafiantes piezas que, repartidas por todo el estudio, se dejan pasivamente contemplar aunque yo tenga la inquietante seguridad que bajo su trama bombea un corazón y que, de pronto, todas ellas se unirán formando un sólo elemento para estallar en una tormenta de meteoritos. Como si el cosmos estuviera justo dentro de este espacio, o una senda brillante de estrellas que atraviesa el firmamento, fácilmente visible en una noche clara, fuera precisamente nuestro ángulo de mira del resto de la galaxia.

 Un mundo, su mundo, el cual invariablemente va más allá y que, una y otra vez, consigue sorprenderme por la audacia en la concepción, por el delirio incontenible de nuevas y enervantes formas, por la precisión matérica y por el registro magistral del artista “per se”, que en tan contadas ocasiones se da.

 Con el tiempo, he visto desplegar constantemente la creación de Rafa Forteza y, cada vez, mi capacidad de admiración se debía acrecentar porque sin dejar su personal y definido estilo, su obra avanzaba inexorablemente por los senderos inconfundibles de la evolución.

 Cuando empezamos a trabajar en la elaboración del proyecto que culminaría en esta exposición, uno de los primeros interrogantes formulados fue, bajo qué título se inscribiría la propuesta. Después de varios encuentros con las obras y su autor, surgió o más bien emergió con absoluta nitidez la palabra Caps-es. Discurso que contendría y encajaría el contingente de la labor creativa desarrollada por Rafa Forteza a lo largo de ésta última década.

 Cabeza-caja-es, son vocablos que tienen una relación analógica.

 La cabeza, como parte superior del cuerpo humano, considerada residencia del pensamiento, donde se encuentran los principales centros nerviosos y órganos de los sentidos. (1)

 La caja, como receptáculo, de dimensiones relativamente pequeñas, sirve y es utilizada para transportar o guardar diferentes objetos.

 Es, como tercera persona del presente de indicativo del verbo ser, establece el principio activo y radical constitutivo de las cosas y determina que existe o que tiene realidad. También designa la naturaleza propia, es decir, la esencia; término de difícil definición por su ambigüedad significativa. (2)

 La conexión coherente de estas palabras reside en que definen espacios de contención. Sin embargo, en este caso, Rafa Forteza esgrime el lenguaje como plataforma de análisis para llevar el raciocinio más allá, y formula la dicotomía de valerse de las cabezas, las cajas y el ser, no como recipientes o úteros, sino como perímetros y superficies, como testimonios de memorias que perfilan el interior, es decir, la identificación natural del hombre.

 También queda la noción de que las cavidades contuvieron otros elementos, cuerpos, o sustancias, puesto que impregnadas de aromas conservan la esencia, pero aquí no se trata de la “esencia” en la que profundizó Kant, entendida como algo que está más allá del fenómeno, con el cual, además no tiene una correlación directa ya que representa una cosa en sí incognoscible, sino del perfume, del extracto, del aroma de aquello que un día guardaron.

 Sólo qué ahora permanecen más que cerradas, selladas. Acción, que les otorga el carácter distintivo y deseado para ser el soporte de las pinturas; unas pinturas que gestan palpitantes rostros sin cara y figuras fracturadas, roturadas, marcadas por el trazo del estigma de la memoria; una memoria, consciente y rotunda, vinculada a las raíces, al lenguaje, a la evolución del ente y, a su capacidad de almacenar los códigos y las simbologías.

 En este fuego cruzado de lenguaje, percepción visual y sensaciones, Rafa Forteza se sumerge y desde el estigma y el astigmatismo, (3) consigue determinar y localizar la mayoría de los circuitos que transmiten al cerebro los estímulos.

 Admira el espectáculo luminoso del mundo y lo traduce en imágenes. Genera una conjunción con las demás percepciones sensoriales para comprobar que la complejidad de su funcionamiento creativo involucra la constitución orgánica, la memoria, la capacidad de razocinio y la afectividad personal, así como, todo el imaginario y casi ilimitado potencial visualizador.

 En su bloc de notas Crob’Art había desgranado un rosario de frases, sensaciones, sentimientos, reflexiones...

 “Fumo un Robusto de Cohiba y la noche está tranquila, los pájaros ya han nacido y yo espero que sean ellos los que habiten los nuevos días en la casa de las palomas, estéis donde estéis”.
“Vivimos vidas que se basan en hechos imaginarios. Nuestra visión de la realidad está condicionada por nuestra posición en el espacio y en el tiempo, no por nuestra personalidad, como nos complacemos en creer”.
“Inviernos duros barridos por el viento”.

"Cuando se arranca una flor, la rama vuelve a su posición primitiva, con las cosas del corazón no ocurre lo mismo".

“Lo único que cuenta es el placer que es el polo opuesto de la felicidad.
Para experimentar placer hay que ser generoso.

El verdadero placer está en dar.

No se puede entablillar el alma”.

“Vulnerabilidad”.
“No hay nada que recordar, nada más que una especie de vacío”.
“Memoria: el espacio en que una cosa ocurre por segunda vez”.
“La memoria como un cuerpo, un cráneo; un cráneo que encierra la habitación donde se encuentra el cuerpo”.

 Rafa Forteza apoya los ejes de su creatividad en las leyes fundamentales que conforman los datos sensibles. Cuando se habla de un “dato sensible” no es en referencia a todo lo que nos viene dado por los sentidos en un momento determinado, más bien se refiere a la parte de un todo que puede llamar la atención: manchas de color particulares, ruidos particulares, efectos y afectos particulares...

 “Noche tras noche me despierto y mis ojos se abren en la oscuridad”.
“Después de haber gastado todas las palabras. Coloca una hoja en blanco sobre la mesa y escribe estas palabras con su pluma: Fue-Nunca-Volverá a ser”.

 Como afirmó Bertrand Russell, (4) existe cierta dificultad en determinar que debe considerarse un “dato sensible”. A menudo, la atención da lugar a la aparición de divisiones donde, por lo que se puede descubrir, antes no las había. Un hecho complejo observado, como el que esta mancha de rojo está a la izquierda de esta mancha de azul, también debe considerarse como un dato desde nuestro punto de vista actual; epistemológicamente, no difiere demasiado de un dato sensible simple, en lo que concierne a su función de proporcionar conocimiento.

 Aunque tratada por los filósofos de todos los tiempos, la problemática cognoscitiva como disciplina especial se debe a Kant por el lugar destacado que los problemas del conocimiento ocupan en su filosofía.

 Según el creador del criticismo, no podemos conocer las cosas tal como son en sí, sino sólo como aparecen. Los principales problemas que giran entorno al conocimiento, noción o percepción son las de su posibilidad; como posiciones extremas: escepticismo y dogmatismo; como fundamento: racionalismo y empirismo; como formas del mismo: a priori, posteriori, sensible e inteligible...

 Para que el conocimiento universal y necesario a priori sea posible, es preciso que, ya que no puede derivar de la experiencia, sean los objetos del conocimiento los que se ordenen según la naturaleza del sujeto pensante y no a la inversa. La Crítica de la razón pura llevó a término esta revolución del método y demostró como el entendimiento, al legislar sobre la sensibilidad y sobre la imaginación hace posible una física a priori y, por tanto, la fundamentación de las leyes que gobiernan la naturaleza.

 Volviendo a Russell, ¿cómo, en un mundo tan ajeno e inhumano, puede una criatura tan débil como el hombre mantener intactas sus aspiraciones? Extraño misterio es que la naturaleza, omnipotente pero ciega, en las revoluciones de sus carreras seculares por los abismos del espacio, haya engendrado por fin a un hijo sujeto todavía a su poder, pero dotado de vista, con capacidad de discernimiento del bien y del mal, de juzgar todas las obras de su irreflexiva madre. A pesar de la muerte, marca y sello del control materno, el hombre todavía es libre, durante sus breves años, de examinar, criticar, saber y, en su imaginación, crear. Sólo él, en el mundo que ha conocido, tiene esa libertad; y en ello reside su superioridad frente a las fuerzas irresistibles que controlan su vida exterior.

 Del sentimiento de nuestros deseos fluye la virtud de la resignación; de la libertad de nuestro pensamientos surge todo el mundo del arte y la filosofía, así como la visión de la belleza mediante la cual, por fin, reconquistamos a medias el mundo renuente. Pero la visión de la belleza sólo es posible para una contemplación liberada, para unos pensamientos no lastrados por el peso de deseos vehementes; y así la libertad sólo les llega a aquellos que dejan de pedirle a la vida que les proporcione algunos de los bienes personales que están sujetos a las mudanzas del tiempo.

  Hace años visité, en distintas ocasiones, sus estudios de Palma y Valldemossa, yo recorría silenciosamente las estancias mientras él mostraba unas obras diferentes a toda cuanta pintura se estaba haciendo, magníficas, rompedoras con todo lo preestablecido, agresivas y vanguardistas, no sabía discernir muy bien si la guerra de Rafa Forteza era con el mundo que nos rodea o con su propio yo. Quedamente le pregunté: “¿Qué me dices de Arp?”. En su mirada inteligente e inquieta brilló un destello de sorpresa. “¡Es mi padre!”, contestó. Después prosiguió: “¡Eres la única persona que ha sido capaz de reconocer mi admiración por su obra!”. Tácitamente, desde aquel instante, quedó instituida nuestra comunión intelectual.

 A lo largo de una mutua y sincera amistad, he podido asistir a muchos de los avatares que nos proporciona la vida; y en este tránsito, frágil y recio a la vez, como un junco le he visto navegar en aguas de hielo, cenagosas, revueltas o excesivamente apacibles, cuya encalmada sería capaz de destrozar los nervios del más avezado marino. En todas y cada una de las ocasiones, la necesidad de crear ha evitado la zozobra y la embarcación ha seguido su ruta.  Por encima de todo a Rafa Forteza le asiste el ansia y la imperiosa necesidad de crear, tan imperiosa y necesaria como el aire que respira, fieles testimonios de oxígeno son las series Fuente espiritual de todo, o Azares.

 El sueño de la libertad ha ido haciendo más y más libre el arte. Pero a menudo brota insolente todo lo contrario: la intransigencia, el afán de poder absoluto, el impulso de la exclusión, la radical incomprensión y, en el fondo y de verdad, el dogmatismo. Un dogmatismo que está dispuesto a negar el reconocimiento a cuantos piensen y obren de modo diferente, y una vez más, el arte muestra realidades atávicas del hombre: su indomable belicosidad, su instinto agresor, su desaforada pasión de protagonismo, todo ello puesto de manifiesto en los sucesivos movimientos surgidos durante la historia del arte.

 Ser dadaísta a veces puede significar dejarse atropellar por los acontecimientos, estar contra la sedimentación, estar un breve instante sentado en un sillón; pero también quiere decir poner en peligro la propia vida... Se dice sí a una vida que quiere elevarse por la negación. Decir sí, decir no; la formidable confusión de la existencia entrena los nervios del verdadero dadaísta.

 No sólo dentro de la concreta peripecia dadaísta, Jean (o Hans) Arp (1887-1966) es una de las personalidades más intensas y creadoras del arte de nuestro siglo. Aunque el dadaísmo no fue ni remotamente un movimiento con un modo de hacer coherente y definido, quizá no haya artista que lo represente mejor.

 Siguiendo la estela arpiana, la obra de Rafa Forteza nace y se manifiesta de improviso, a veces, desnuda y descarnada, parapetada por una férrea e indomable voluntad de no transigir, en otras ocasiones, el gesto se dulcifica y la forma encuentra acomodo en espacios mucho menos austeros, donde las secuencias rítmicas, de sinuosas evoluciones, de figuras ovales, van enlazándose entre sí.

 Como si de forma inconsciente persiguiera el eslabón perdido, encadena los circuitos de su memoria, (5) y, de esta actividad de las estructuras cerebrales precisas, conectadas entre sí, que permiten retener experiencias vividas anteriormente, arranca la fraternal dualidad que le liga a Pedro Colina.

Personaje de autonomía propia que se expresa mediante una específica y simbólica liebre -mamífero de largas patas posteriores adaptadas a la carrera, que utiliza las depresiones del terreno para guarecerse-, al igual que Colina se guarece en los resquicios del espíritu de Forteza.

 En la obra de Pedro Colina, el entretejido que sustenta la libre creatividad de la consciencia a través de la simbología, y en este caso, de la heteronimia, (6) está formado por innumerables referentes culturales. Y en este referencial cognoscitivo encontramos huellas de Pessoa, Beuys, Flanaghan o Forteza.

 La liebre, siempre la liebre, reiterativamente, como en una secuencia animada; individuo de larguísimos miembros, irónico, sarcástico, lúdico, y sensual, tan pronto baila a ritmo de jazz, entre las exigencias armónicas y las complejas estructuras de John Coltrane, Archie Shepp, Steve Lacy, o Mal Waldron, como escucha, embelesado, las obras masónicas de Mozart, teniendo como única máxima el no tomar parte, jamás, en esta feria de las vanidades en la que todos, al parecer, nos ahogamos.

Es innegable que existe un antes y un después de la irrupción de Beuys en la escena internacional del arte. Joseph Beuys ha sido uno de los autores más discutidos y al propio tiempo un estimulante exponente de la vanguardia europea; sus teorías, la sociedad humana entendida como “escultura social”, el “arte antropológico”, sus exposiciones desmitificadoras, y sus happenings, le hicieron más famoso en el extranjero que en su propio país y, sobre todo en Estados Unidos, donde en 1979, el Guggenheim Museum de Nueva York le dedicó una gran muestra retrospectiva. Beuys está considerado, junto a J. Kosuth, V. Burgin, J. Burn, A. Kirili, Prini, M. Ramsden, On Kawara, B. Venet, y el Grupo Art Language, el representante más ortodoxo del arte conceptual, que promulga la desaparición del objeto y acentúa el valor primario de la dimensión mental respecto a la obra. El arte se concibe como idea, como lenguaje, como definición del arte y como conocimiento a través del pensamiento y no de la imagen.

 Como Beuys, Rafa Forteza traspasa los límites estáticos de las representaciones tradicionales. En su obra, los organismos vivos brotan de las fuerzas etéricas, de las raíces, de las simbologías significativas para el ser humano.

 La verticalidad y horizontalidad de la cruz es la equivalencia, la mezcla, el enlace o la encrucijada de etnias, ideas y asociaciones simbólicas; es el cuerpo de extendidos brazos hacia la movilización interior indispensable para la asunción de la plena consciencia.

 De la introspección y la memoria, fuente de energía para Rafa Forteza, nacen, entre 1995 y 1998, en los talleres de Milton Keynes de Gran Bretaña, las xilografías Cruzcalamar, así como las series: Cru-ces, Blasé, Cielo roto y Cruz-mar que graba en la Fundació Pilar i Joan Miró.

 Los espacios se superponen, singulares y sinuosos, generando la perfecta sinergia entre la huida y la total reafirmación. Destinos, instintos, tensiones, direcciones y cruzamientos son los elementos que nos conducirán a captar la razón y, Pedro Colina, ese fiel amigo del alma, recordará el aforismo tantas veces repetido por Rafa Forteza cuanto más me alejo más cerca estoy del principio...

 Un trabajo de planteamientos rigurosos, en el que formula una original e intrincada grafía de inscripciones y signos que se entrecruzan sobre superficies en las que no caben los elementos decorativos; que se apoya en los teóricos de la ciencia y la filosofía como Russell, o figuras intelectuales de lenguajes herméticos como Celan, y Cioran, cuyo pensamiento incluido en el campo existencialista y presentado de forma fragmentada y asistemática, supone para Forteza una incansable reflexión sobre el vacío y la desesperación, aunque también constituya una especie de exaltación vital casi salvaje.

 Negra leche del alba la bebemos
de tarde al mediodía y de mañana

la bebemos la bebemos de noche

bebemos bebemos

cavamos una fosa en los aires

no se yace allí estrecho.

Vive un hombre en la casa

él juega con serpientes él escribe

él escribe si Alemania oscurece tu pelo de oro

Margarita

él lo escribe y sale de casa y brillan las estrellas

él silba ante sí sus mastines

él silba ante sí sus judíos

cavad una fosa en la tierra

él nos manda tocad ahora a danzar [...]

 [Todesfugue (Fuga de la muerte) Paul Celan, Traducción J.L. Reina Palazón]

 Con motivo de la exposición Schwarz (Negro) en octubre de 1981 en la Kunsthalle de Düsseldorf, Beuys presentó Schwarzes Loch (Agujero negro): perforó un orificio en la pared de una sala y colocó en él un tubo de estufa en forma de “L” pintado de negro, que conectaba el interior con el exterior del edificio. Mirar por el tubo quería ser una forma de introspección, de adentrarse en el interior oscuro del psiquismo. (7)

 Rafa Forteza pinta círculos. Círculos, agujeros, túneles que dirigen a estancias y espacios de esotéricas similitudes. Son figuras de superficie plana limitada por una curva cuyos puntos están situados a igual distancia de otro fijo llamado centro, pero que también tienen un sin fin de referentes históricos y emocionales -circuncidan, circunscriben, cercan, rodean, y son la fortaleza-, representan los circuitos neuronales y también el elemento social que nos envuelve.

 Las Introspecciones Primarias, serie de monumentales lienzos, saturados también de monumentales círculos, habían dado paso a Espacios orgánicos primarios, fecunda, aunque aparentemente inerte, generación de esculturas realizadas con material reciclado, objeto en 1996 de la instalación en la Fundació Pilar i Joan Miró denominada Photogeneses-Têtes. Título que también amparaba los dos libros realizados por Forteza y Calfée, para los cuales Antonio Saura había escrito el poderoso texto El temblor de la máscara (Cuenca, diciembre de 1995).

 De perfecta simbiosis podría definirse el nexo que une a Rafa Forteza con su obra, puesto que se trata de una relación apasionada y nada racional, en ocasiones hasta dolorosa, con las imágenes extraídas de la realidad que se debaten entre la abstracción y la figuración. Desde la óptica del sentimiento y las sensaciones, Forteza describe, con conceptos herméticos, al hombre pensante; al hombre bajo la potente y sensual fuerza del círculo mayor de la esfera celeste, cuyo plano contiene la vertical del punto de observación que hallamos en obras como Camino a la libertad, soberbia, trágica y transcendental tela de dos por tres metros, realizada a raíz de la visita del artista al cementerio judío de Praga y como consecuente homenaje a Walter Benjamin.

 En el azar, instituido como el principio de causas y probabilidades al que se atribuyen acontecimientos que se consideran sometidos, únicamente, a la eventualidad, o cuya causa real se desconoce, aunque nos sintamos más atraidos por poética perífrasis de “en el azar no existe el azar”, hallamos inscritos los caminos de Rafa Forteza y Joan Brossa, de cuya intersección surgió en 1993 el libro Cinamon. (8) En 1994, Rafa Forteza y Friedhelm Mennekes (9) llevarán a cabo Kunst und Religion. (10)

 Este mismo año, verá la luz Estar-Estarse que uniría las sensibilidades de Rafa Forteza y José Ángel Valente. Antes, en 1990, Casamatas bajo la luna había sido el vaso comunicante de la creatividad entre Rafa Forteza y José Carlos Llop. Después, en el 2000, habría un punto de encuentro entre Forteza y Punyet que sería el origen de Noches monolíticas, publicación que tuvo como punto de partida la serie Caps, realizada en 1990 durante la estancia del pintor en París, para la que Joan Punyet Miró elaboró el texto denominado Quebrantahuesos.

 

  ¿Qué significado tiene el negro en la vida y obra de Rafa Forteza? Intentar comprender todos los matices luminosos que subyacen en el negro y su relación entre el espacio y el tiempo, muy posiblemente, nos llevaría a una extensa y complicada disquisición; pero sí podemos apuntar unas observaciones efectuadas sobre este color por Pierre Soulanges, (11) con las que Forteza se identifica.

 “Cuando la gente visita mi exposición, si ellos no miran más que con los ojos ellos no verán el qué, del negro. Las cosas negras, dentro de este cuadro, por ejemplo, son las grietas, es todo. El cuadro es un trabajo sobre la luz reflejada o transformada, por el negro. Para mi, lo importante es la calidad emocional de la luz reflejada por el negro”.
Otronegro: negro que, dejando de lado todo lo demás, se vuelve emisor de claridad, de luz secreta.
“Otronegro: un campo mental, otro que aquel del simple negro. Yo intento analizar la poética propia con relación a la práctica de esta pintura, y su relación entre el espacio y el tiempo”.
“La luz proveniente del lienzo a la mirada crea un espacio delante de la tela, la mirada se encuentra dentro de este espacio: hay una instantaneidad de la visión para cada punto de vista, si se cambia hay disolución de la primera visión, y aparición de otra: la tela esta presente en el instante en que es vista, no se encuentra a distancia en el tiempo, como ocurre con las pinturas representativas y gestuales que reflejan el momento que está representado bajo la luz natural, la claridad proveniente del negro evoluciona con respecto a aquella de manera notable, en la inmovilidad circulatoria del tiempo”.

 En su obra, Rafa Forteza trama esta arquitectura gestual significada por el negro, de la que habla Soulanges y casi con ascética doctrina sigue el proceso creativo que le conduce al volcánico torrente de la vivencia del gesto, animado por la enérgica fuerza interior que le imprime dinamismo.

 Ante sus lienzos de gran formato, donde el exasperado conflicto de trazos encuentra la perfecta ubicación, como ante los sutiles dibujos de pequeños signos iconográficos, esculturas u otros objetos simbólicos, siempre tendremos la certeza de estar contemplando una obra apoyada en la estructura, la forma y el equilibrio. Lo que incluye no solamente los datos racionales, sino también los valores simbólicos que le confieren la visión espiritual y cósmica del hombre. De este modo la interacción del mito y la materia aportan soluciones que escapan frecuentemente al razonamiento analítico.

 En 1997, Rafa Forteza presentará en las galerías Altair, Xavier Fiol y Pelaires, en insólita exposición a tres bandas, Humo de sal y de carbón, en la que el lenguaje poético subyace en una pintura contundente, cuyo punto de partida puede situarse en la sobria y clara perfección estilística, puesta de manifiesto mediante unas convergentes y divergentes formas geométricas que son la fuerza centrífuga/centrípeta que mueve al artista, con las que nos sugiere, unas veces veladamente y otras con carácter apremiante, el sueño de la libertad más absoluta.

 La cruz, el aire, el fuego, el humo, la ceniza y la luz son los referentes que entretejen el estructurado y soberbio trabajo traducido en obras como: Luz de la noche (1996); La luna fue su creadora (1996); De fuera a ti (1996); Caminos II (1996); Dirección única (1997); Cenizas (1997).

 Y siempre, la sombra alargada de Giacometti planea en el aire de su estudio; una fotografía de la escultura Homme qui marche de Alberto Giacometti, cuyo fondo es una pintura de Tàpies, permanece clavada en la pared junto a otras fotografías importantes para la acción creadora de Forteza. Beuys y su peculiar sombrero en Aquisgrán; la imagen entrañable de Miró paseando por la playa; la mirada cercana y lejana de Batle -en la memoria la arquitectura-; su padre -figura severa y protectora-, en su bloc de notas había escrito una vez “padre = siento que la nada me invade”; sus hijas, -repetía, palabra por palabra, lo que yo le había dictado- (Sara), sus amigos..., no hay sombra en el espejo, la sombra es de los cuerpos no de la imágenes.

 Imágenes, figuras, vivencias, retazos, evocaciones, invocaciones, recuerdos de antes y de ahora, sombras consubstanciales que conforman la historia individual del ser humano y que ejercen toda su enérgica influencia sobre la memoria, me-moria.

 En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra (12). Y en este juego de ofrendas a lo desconocido, espectros y sombras moduladas, germinan las Morfológicas de Rafa Forteza, esculturas controladas por el ingenio, el espacio y las formas orgánicas.

 En esta nueva realidad, la escultura de Rafa Forteza es trabajada hasta el límite de lo visible. Se disgrega para definir otros contornos en los cuales la morfología de unos cuerpos, alargados y descarnados, parecen brotar de una tierra ajena a su propia cultura. Las filiformes estructuras crecen de forma visceral hasta el infinito, alzándose sobre unas frágiles patas orgánicas en manifiesta evocación a su vínculo con la tierra, aunque, objetivamente, sean un canto al surrealismo y a lo desconocido.

 La figura, es delineada a través del trazo que se afina o se difumina siguiendo la trama que relaciona los objetos entre sí y con el espacio que los rodea; el marco que frecuentemente Forteza construye como una fortaleza alrededor de esta figura tiene la función de aislarla simbólicamente en el espacio; si bien el elemento de toda su creación esta regida por la invariancia.

El contenido de invariancia de una especie dada es igual a la cantidad de información que, transmitida de una generación a otra, asegura la conservación de la norma estructural específica. Como aseveraba el brillante científico francés Jacques Monod, (13) es posible, mediante ciertas hipótesis, llegar a una estimación de esta magnitud.

En geometría, la invariancia de una figura se estudia con respecto a una transformación o a un grupo de transformaciones. Y, esta invariancia puede ser global o puntual. La invariancia en la obra de Rafa Forteza es un referente constitucional.

Texto para el catálogo de exposición Cap-ses. Casal Solleric, Palma, 2002
  >> VER EXPOSICIÓN  




Notas

(1) Conjunto de células del sistema nervioso, que ocupa un determinado lugar en el cerebro, y que ejercen una función específica. A nivel del lóbulo parietal, en la región situada por detrás de la cisura de Rolando, se distingue el área sensitiva; en esta zona se reciben y se hacen conscientes las sensaciones obtenidas tras un estímulo físico ejercido sobre la superficie del cuerpo.
(2) El problema se origina al considerar la esencia en relación con el conocimiento y al ver las implicaciones que su definición comporta para una explicación de la realidad. Así, el estudio de la esencia de las cosas, de la relación de esencia y fenómeno, y del conocimiento de la esencia constituyen puntos centrales dentro de la historia de la filosofía.
(3) Deformación visual producida por la curvatura de la córnea o del cristalino que distorsiona la percepción de las imágenes.
(4) Bertrand Russell, filósofo, matemático y escritor británico (Trelleck, Gwent, 1872-Penrhyndeudraeth, 1970). En el año 1955, junto con Einstein y otros científicos, suscribió una declaración contra la guerra atómica y en 1966 instituyó el Tribunal internacional para juzgar los crímenes de guerra, conocido como “Tribunal Russell”. Su vasta obra abarca temas matemáticos, científicos y filosóficos. En 1950 se le concedió el premio Nobel de Literatura en reconocimiento de su creación múltiple y significativa, en la que trabajo constantemente como defensor de la libertad de pensamiento. El suyo evolucionó desde un inicial idealismo platonizante hasta cierto atomismo lógico, en el que el papel del análisis lógico es criticar los datos aportados por la ciencia. Su aportación a la lógica matemática incide fundamentalmente en la lógica simbólica y en los problemas semióticos.
(5) La memoria comprende tres fases: la memorización o fijación de la información, el almacenamiento (engramación) de la información y, por último, la restitución (evocación) de la información. La memoria realiza una selección en el material que debe ser fijado. Los recuerdos engramados son aquellos que responden a una intencionalidad del sujeto. En la teoría freudiana, el olvido, proceso inexorable de la memoria, sería el resultado de la represión.
(6) El poeta Biel Mesquida, en el texto Notes per al pintor Pedro Colina o les espires del diamant negre verticil·lat manifiesta: “¿Por qué parece tan difícil entender la génesis de la heteronimia en pintura, cuando en poesía, este desdoblamiento resulta tan natural? Para la comprensión de este particular existen dos fórmulas definidas por el maestro Pessoa: 1.Sentirlo todo de todas las maneras. 2. Ser plural como el universo”.
(7) Ver Joseph Beuys, de Carmen Bernáldez. Guipúzcoa, editorial Nerea, 1999.
(8) Premio Bibliofilia de Leipzig.
(9) Friedhelm Mennekes, considerado una de la máximas autoridades en la vida y obra de Joseph Beuys, nació en Alemania en 1940. Es Profesor de Teología Pastoral y Sociología en la Universidad de Sant Georgen en Frankfurt am Main. Desde 1987 es Director del Centro Kunst-Station de St. Peter de Colonia, Alemania. Ha publicado numerosos libros y artículos sobre artistas y arte contemporáneo: Crucifixus: La cruz en el arte hoy; Faith: Lo religioso en el trabajo de James Brown; Joseph Beuys: Manresa..., así como, trabajos sobre la obra de: Baselitz, Rainer, Bacon, Lüpertz, Tàpies, Chillida, Saura, Forteza, Feeting y Boltanski, entre otros.
(10) Premio de Grabado de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca.
(11) Pierre Soulanges (Rodez, Aveyron, Francia 1919). En la posguerra fue uno de los iniciadores de la pintura sígnica europea; en sus obras, una medida y potente trama de grandes barras de color predominantemente negro u oscuro constituye una sólida arquitectura gestual.
(12) El elogio de la sombra. Ensayo clásico, escrito en 1933 por Tanizaki (1886-1965), uno de los mayores escritores de la literatura japonesa contemporánea.
(13) Jacques Monod (París, 1910-1976). En 1954 fundó el departamento de bioquímica celular de Instituto Pasteur de París, que dirigió hasta 1959. A partir de ese año ejerció como profesor de la Facultad de Ciencias y en 1971 fue nombrado director del Instituto Pasteur. Además de brillante científico, dedicó buena parte de su trabajo intelectual a la filosofía de la ciencia. Mundialmente conocido como el “arquitecto de la biología molecular”, en 1965 recibió el Premio Nobel de Biología y Medicina.

 

 


 
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